22 ene. 2009

''LOS PERROS SE COMEN ENTRE ELLOS''

Los espionajes al PP de Madrid, paso a paso

Eva Costo

Madrid.- El 19 de enero de 2009, el diario ‘El País’ informaba en sus páginas de la existencia de un servicio secreto a cargo de uno de los hombres de confianza de Esperanza Aguirre: Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior del Gobierno de la Comunidad de Madrid. El equipo, dirigido supuestamente por el ex inspector de policía Marcos Peña, estaba compuesto por 15 funcionarios, según indica el diario, aunque Peña apunta al rotativo que se trataba de tres ex guardia civiles: “Yo quería trabajara en solitario, pero Granados me pidió que usara a estos ex guardias, que eran de su confianza”.

Su misión era la de llevar a cabo trabajos de inteligencia e información para la elaboración de informes sobre tramas corruptas o escándalos. Los dossieres elaborados por este equipo abordaban casos como ‘el Bloque’, ‘Ciempozuelos’, o la mafia en las discotecas madrileñas.

De momento, todo parecía seguir su curso normal. Hasta que ese mismo día, ‘El País’ publicaba una segunda parte de esta historia que no hacía más que comenzar: Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad, otro de los hombres de confianza de Esperanza Aguirre, había sido objeto de distintos seguimientos en los últimos ocho meses durante sus viajes públicos y privados al extranjero. A partir de ellos, se elaboraron dos informes donde se aportaban fotografías y documentos privados y se le atribuían conductas delictivas o irregulares.

Dos días más tarde, el diario daba a conocer otro de los nombres que han sufrido la red de espionaje de Granados: Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, mano derecha de Alberto Ruiz Gallardón y supuestamente rival de Aguirre para perfilarse como sucesor de Rajoy al frente del PP. Su espionaje se llevó a cabo en abril de 2008. Por aquel entonces, Mariano Rajoy luchaba por seguir al frente del partido tras perder las últimas elecciones.

Le tocaba el turno al ex consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada. En los meses previos al congreso Nacional del PP –en el que se decidiría la permanencia de Rajoy-, el por entonces consejero de Justicia e Interior, sufrió la vigilancia del equipo “parapolicial” de Granados.

‘El Economista’ entró en el escándalo público con una nueva información que complicaba más la trama: Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, quien, según el diario, fue seguido en la calle acompañado de su círculo íntimo. El espionaje se produjo en plena lucha interna en Caja Madrid.

Según el económico, todo parece indicar que existen, al menos, dos equipos de investigación distintos, pero con el mismo objetivo: hacerse con el poder en el Partido Popular y en la entidad financiera.

Peña asegura que no ha espiado a políticos ni ha participado en la elaboración de informaciones sobre tramas de corrupción relacionadas con ayuntamientos socialistas.

Después de recibir las denuncias presentadas por González y Cobo, la Fiscalía de la Comunidad de Madrid ha decidido abrir una investigación.

(noticia)

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