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21 oct 2009

Xosé Manuel Sarille presenta su libro en Ferrol

Otra vez más de la mano de la A.C Fuco Buxán tenemos el privilegio de recibir en la ciudad a Xosé Manuel Sarille,esta vez viene a la presentación de su libro

"Polos fillos dos fillos"


    10 jul 2008

    Por Xosé Manuel Sarille (Fundador da Mesa pola Normalización Lingüística)

    Por Xosé Manuel Sarille (Fundador da Mesa pola Normalización Lingüística)
    O día 2 de Xullo o LNG Rivers, de 288 metros e cargado con 135.000 metros cúbicos de gas natural, tivo problemas para entrar na Ría de Ferrol, onde se atopa a alucinante planta de gas de Reganosa, a poucos metros de Mugardos e da cidade. A mareira e o vento do sur abatíano contra a Punta Coitelada, até que os prácticos lograron subir e iniciar unha perigosa manobra de enfiamento para penetrar na ría.
    Aínda que o caso pasou conscientemente desapercibido, aínda é noticia. Porque nunha destas a cousa vai en serio e ese día vainos dar o riso co naufraxio do Prestige, un xogo de nenos comparado coas consecuencias que pode ter un accidente deste tipo.
    Reganosa é unha barbaridade ecolóxica e política que se parece moito á Cidade da Cultura, ao Porto Exterior da Coruña e ao topónimo da cidade. Por que ao topónimo? Polas sentenzas, polas soberbias e polas hipocresías. Choven as sentenzas do Tribunal Superior de Xustiza contra o establecemento e a autorización de funcionamento da planta, e os representantes políticos, pois iso, ven chover como se chovese. Non lles soa? É unha vella técnica que valeu para considerar ao alcaldón como un totalitario.
    E tamén se parece en que problema é grave en si mesmo, que diría un cursiñista da escola de Marta Harnecker, pero tamén o é porque nunha sociedade civilmente fortalecida, nunha democracia de calidade, non é posíbel que calquera chisgaravís do turno electoral se poña por riba das sentenzas. Acó as sentenzas magréaas calquera delegado provincial de calquera cor. Vaia rexión.
    Pubricado no semanario A Nosa Terra, 5 setembro 2008. Nº 1.323. Páxina 6.

    Madelaine y Reganosa
    Antonio Sangiao

    Lunes, 01 de octubre de 2007
    Madeleine se precipitó accidentalmente por unas escaleras y se mató. Murió de una sobredosis de somníferos. Su madre le dio una bofetada, perdió el equilibrio, se golpeó en la nuca y falleció. Sus padres la descuartizaron y tiraron los restos al mar. O los llevaron a Huelva. En realidad, fue secuestrada y se encuentra en Marruecos. Al Qaeda está detrás del asunto.Todo esto, que parece el delirio de un desequilibrado, no es más que la sucesión de los titulares de prensa de la última semana sobre el caso de la niña inglesa desaparecida. Espero que haya alguien más trabajando en el caso.En Ferrol se reunieron el pasado domingo miles de personas. Baile de cifras, como siempre. Los enemigos de Reganosa vieron 10.000 almas. Los cómplices de la regasificadora, a penas 2.000 tipos de nada. La cifra precisa no es relevante. Lo importante es que, pese a que ninguna fuerza política gallega con representación parlamentaria apoya al Comité, pese a que el grueso de la prensa mantiene un sospechoso silencio, pese a que el dinero y el poder no cesan de poner trabas, un movimiento vecinal ha logrado concienciar a miles y miles de ciudadanos de lo que puede suponer un problema. En el caso de Reganosa hay mucho mar de fondo. Hay una operación oscura para situar una planta muy beneficiosa para Galicia en una zona muy poco razonable. Y puede que afloren también intereses empresariales entre competidores del sector para alentar la protesta. Pero, en cualquier caso, algo raro pasa en Mugardos cuando miles de ciudadanos se mueven para remar contra la
    Xunta, contra el Ayuntamiento, contra el capital y contra la prensa oficialista. Eso no suele ocurrir. Tienen que ver muy claro que la ubicación de Reganosa no es la adecuada. En cualquier caso, la última palabra no la tendrán los vecinos, ni la prensa ni el Gobierno. En este caso, como en el de Madelaine, la última palabra la tendrán los tribunales. Aunque Castelao decía aquello de "Dios nos libre de la justicia", no nos queda otro remedio que confiar en ella. Nuestra gran esperanza es que la justicia, como es ciega, no lea la prensa.