Fueron construidas por los alemanes en la II Guerra Mundial con autorización del general Francisco Franco y, posteriormente, sufrieron una avería que después reparó el ejercito inglés que llegó a utilizarlas durante un tiempo. Con el paso de los años perteneció al ejercito español y a la aviación civil. Las torres tenían una altura de 112 metros, finalizaban en un exágono, y eran las dos últimas que se conservaban en todo el mundo, una vez que se derribaron otras antenas similares que funcionaron en Sevilla.
FOTO: Serafín Trashorras
